La Fantasía ecuestre


Presente en la gran mayoría de los festejos populares, la Fantasía ecuestre es una de las manifestaciones no religiosas de la cultura popular marroquí con más arraigo y tradición.-

En la tradición marroquí, tiene una enorme importancia la celebración de los moussems, peregrinaciones anuales a la tumba (morabito) de un hombre considerado santo por la religiosidad popular.- Los moussems que se celebran en un ámbito urbano, tienen una concepción casi exclusivamente religiosa, pero los que se desarrollan en el mundo rural, generalmente combinan los rituales y la celebración religiosa con aspectos económicos, comerciales, sociales y lúdicos, haciéndolos coincidir en muchos casos con festividades de marcado carácter agrícola, ligadas a las cosechas.- Así, junto al morabito de peregrinación, se establece un enorme zoco donde se pueden adquirir todo tipo de mercancías y animales de abasto, al mismo tiempo que se celebran cantes y bailes tradicionales a cargo de grupos folclóricos, dándole así a la celebración una concepción de festejo integral.- En este contexto festivo y lúdico, el espectáculo de la Fantasía ecuestre es siempre uno de los más esperados, y suele ser el colofón y punto culminante de los festejos, acaparando la atención de toda la población de los alrededores.-

Se celebra siempre en algún descampado en las afueras del pueblo, o en las calles más anchas del mismo, si aquello no fuera posible.- El lugar es fácil de encontrar, únicamente hay que seguir a la marea humana que, impecablemente vestida para la ocasión, fluye unívoca en un solo sentido.- El ambiente es colorista y alegre, no exento de una cierta sensación de caos, con cientos de personas tratando de encontrar el mejor lugar para contemplar el espectáculo, cruzando constantemente por la zona previamente acotada, y sacando de sus casillas al pobre encargado -ya sea militar o policía- de mantener el orden a golpe de silbato, algo que se antoja muy dificil si no imposible; aunque cuando suenan las descargas, todo el mundo procura no estar donde no se debe, por razones obvias.- A nuestra mentalidad occidental, una cosa llamará profundamente la atención: en el bullicio únicamente encontraremos hombres, ya que todas las mujeres se encuentran agrupadas en una tribuna o espacio habilitado para ellas.-

La Fantasía, también conocida como "la fiesta de la pólvora", es la representación simbólica de la habilidad y virtuosismo de los jinetes marroquíes, tanto en las acciones guerreras como en el manejo y control de sus monturas, mostrando así la importancia que en la vida marroquí ha tenido siempre el caballo como símbolo social, y perpetuando la secular tradición ecuestre.-

Aquí y allá, los distintos grupos de jinetes esperan su turno pacientemente a la grupa de sus monturas (foto izda).- Jinetes y caballos, lucen sus mejores galas para la ocasión, en conjunción casi perfecta, complementándose ambos para dar la sensación de formar una única entidad, con una estampa sobria y altiva, a la que contribuye, en no poca medida, el fusil de cañón fino e interminable -mukkahla- decorado con bellas incrustaciones de plata o marfil en la culata y el propio cañón , que portan orgullosos.- Los guerreros visten anchos ropajes de colores claros, preferentemente blancos, sencillos pero elegantes, complementados con una capa y rematados con turbante.- Pero lo verdaderamente espectacular son las monturas, generalmente de raza pura sangre árabe o bereber (barbe), ya que a su magnífico y altivo porte, se une su llamativo y colorista engalanado, luciendo jaeces bellamente adornados con pasamanería bordada en hilo dorado o plateado sobre fondo de diversos colores.- Especial atención merecen las sillas de montar, anchas y profundas, en las que predominan la línea recta y los ángulos pronunciados, decoradas también con bordados dorados o plateados que recrean motivos geométricos o vegetales.- Incorpora un pequeño respaldo trasero de madera recubierto de piel (borrén), que junto al estribo corto -pero profundo y de forma rectangular- obliga al jinete a montar en una posición adelantada, con la rodilla avanzada y el talón hacia atrás, facilitando así el equilibrio y eficacia en las acciones guerreras.

En riguroso turno, los distintos grupos de jinetes se van acercando al lugar de inicio de la galopada en curiosa y compacta formación, estrechamente agrupados y con el paso sincronizado (foto inferior).- Una vez situados en el punto de partida, y tras la señal convenida, lanzan a sus monturas a una galopada frenética, mientras disparan al unísono las mukkahlas al aire, para después hacerlas girar sobre sus cabezas, al mismo tiempo que con la otra mano controlan al animal en su carrera para obligarlos a frenar inmediatamente en un magro espacio de terreno (última foto).- Esta capacidad de frenado la consiguen gracias al peculiar diseño del bocado, de forma casi circular (foto izda).- La carrera apenas ha durado unos segundos, pero cargados de una gran intensidad (fotos de inicio).-


El fragor de los disparos, el olor de la pólvora, el polvo que levanta el galope, los coloridos adornos de las monturas, la violencia poética que el significado de la fiesta implica, el gentío que abarrota el lugar... todo se conjuga para crear momentos inolvidables, imágenes de enorme belleza plástica que perduran en la retina, una verdadera explosión de estímulos sensoriales.- Escenas que han subyugado, desde hace siglos , a todos los foráneos que las han contemplado, como es el caso de Delacroix, que realizó varios lienzos y dibujos inspirados en este evento, allá por el primer tercio del siglo XIX (foto superior).

La importancia de esta tradición en la vida cultural marroquí, se refleja en su constante presencia, como ya se ha dicho, en casi todas las manifestaciones festivas, y en la celebración de varios festivales anuales dedicados a la Fantasía ecuestre en sí o a los caballos.- Destacan el Festival de la Fiesta de la Fantasía, que se desarrolla en Meknés en el mes de septiembre, y la Fiesta del Caballo en Tissa (provincia de Fez) en octubre.

Si al pasar por alguna población observamos el desarrollo de la Fantasía, o nos enteramos de que se va a celebrar alguna por los alrededores de donde nos encontremos, no lo debemos dudar. - Nada que ver con los espectáculos circences que nos preparan a los turistas en Marrakech (Chez Alí) o en otros lugares, que como sucedáneo turístico no están mal, pero que carecen absolutamente del "alma" que impregna la fiesta (foto superior).- Eso sí, hay que procurar dejar el coche a la entrada de la población en cuestión, y nunca adentrarnos en ella.- El caos de gente, coches, camiones, caballos, etc., puede llegar a tener tintes apoteósicos, y siempre es mejor fluir con la corriente.-


NOTA. Todas las imágenes (salvo la nocturna, claro), están captadas en el Moussem de Ait Herbil, en el valle del río Tamanart (reborde suroeste del Anti Atlas), que se celebra a finales de septiembre.

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