Aghbalou-n-Kerdous

Una explosión de vida entre montañas yermas.




La sorpresa invade a todo aquel que contempla Aghbalou-n-Kerdous por primera vez.- Tras cincuenta kilómetros de sucesión de páramos y montañas pedregosas y yermas de estratos desnudos, donde los estrechos y clareados palmerales que se agrupan junto a los cursos de agua suponen la única nota discordante entre las distintas tonalidades de ocre, en un recodo del camino, una explosión de vida surge ante nuestros ojos, como una postal irreal en ese contexto.- Todo tipo de cultivos, frutales, olivos... distribuidos en sucesivas terrazas que han domesticado en parte el abrupto terreno, se elevan por las laderas aprovechando hasta el último rincón de tierra ganado al monte. Sin embargo, las palmeras que, a pinceladas discontínuas, nos han venido acompañando, han desaparecido por completo- El murmullo del agua se deja sentir, y la tierra tiene el olor y el color característico de la que está bien regada.- Estamos a algo menos de 2.000 m. sobre el nivel del mar, en la cabecera del valle del rio Kerdous, inmersos entre las primeras alturas importantes de la vertiente sur del Alto Atlas, al pié del Jbel Baddou, que se eleva hasta rozar los 3.000 m.

El pueblo no se agrupa en un solo núcleo, sino que consta de varios barrios distribuidos por el valle a diversas alturas, la mayor parte de ellos compuestos por casas tradicionales, de tierra cruda, generalmente establecidos en protuberancias rocosas del terreno y rodeados por huertos perfectamente aterrazados -fruto de un trabajo metódico a través de siglos- cuajados de olivos y frutales .- Algunos de estos barrios tiene todo el aspecto exterior de un ksar, pero carecen de perímetro defensivo; desconozco si esto ha sido así siempre, o consecuencia de una transformación de estos pequeños núcleos habitados (foto superior).-

En la parte más alta del valle, justo cuando la aridez del terreno vuelve a aparecer para encaramarse hacía las cumbres, un manantial de abundante caudal, a modo de hendidura en la pared rocosa, devuelve a la superficie las aguas filtradas en las montañas calizas de los alrededores, contestando así la naturaleza, de una manera absolutamente explícita, a la pregunta que todos nos hacemos cuando contemplamos el valle por primera vez, de que cómo es posible que exista un vergel de éstas características en medio de tanta desolación. Son las llamadas fuentes del rio Kerdous.- Desde su nacimiento, las aguas surcan un complejo entramado de acequias y canalizaciones perfectamente construidas y diseñadas, que la distribuyen por toda la zona, regando paulatinamente todos los huertos que se escalonan hacía el fondo del valle y aprovechando este don de la naturaleza en forma de riqueza líquida hasta colmar las necesidades de sus cultivos (fotos inferiores).











Por todas partes se observa una actividad incesante: las mujeres realizan la aguada, lavan la ropa, friegan los enseres de cocina, acarrean el heno para los animales... ; los hombres se afanan en los huertos, limpian las acequias, reparan los muros de las terrazas...; los más pequeños juegan y corretean por todas partes y observan curiosos a los viajeros (foto derecha).-
Aghbalou-n-Kerdous transmite una sensación de paz y amabilidad derivada quizás de la afabillidad de sus gentes, la armonía de sus colores, de la riqueza de sus tierras y del sobrio aspecto de las viviendas y los núcleos habitados, perfectamente conservados y mantenidos en su mayoría, en contraste con la situación de abandono y decrepitud que presentan las aldeas tradicionales de la región, y el aire desordenado y caótico de las nuevas construcciones nacidas fuera de los antiguos ksur.-

Sin embargo, esta población fué tristemente famosa hasta hace un par de décadas, por estar ubicada en ella una de las temibles cárceles políticas de la época oscura del reinado de Hassan II.- Junto con las de Tamamarzt y El Kelaa M'gouna, formaban los tres presidios situados en las áridas tierras de la vertiente sur del alto Atlas oriental y central, y que reunían los requisitos de aislamiento, dificultad de acceso, y condiciones climáticas extremas, tanto en invierno, como en verano, acumulando así a la ya de por sí trágica situación de encarcelamiento, las más duras condiciones para convertir esa situación en un auténtico infierno.- Afortunadamente, el presidio fué clausurado a principios de la década de los 90.-

COMO LLEGAR.
Si por sí solo, el oasis de Aghbalú merece el viaje, la ruta que hay que recorrer para llegar hasta él no le va a la zaga en rincones interesantes y con una espectacularidad paisajística ciertamente notable.-

Desde TINEJDAD.- Apenas dos o tres km. pasados esta población en dirección a Goulmima, nos encontramos con un desvio asfaltado a la izquierda, que debemos tomar, en dirección a Taghia-n-Ifer (en el Michelín figura como Izerkane).- Los primeros 35 km. transcurren por la árida llanura esteparia en la que se derrumban las últimas estribaciones del alto Atlas.- En diciembre 08 se encontraban asfaltados los primeros 15 km., y el resto en proceso de asfaltado.- Cuando llegamos al reborde la cordillera, aparece el palmeral de Taghia-n-Ifer, regado por el rio Kerdous, que ha conseguido llegar hasta aquí labrando con tesón un pequeño cañón que se adivina como único paso natural de las montañas.- El antiguo ksar de Taghia-n-Ifer se encuentra en la actualidad totalmente abandonado, con su interior desmoronándose, aunque sus muros aún quieran aparentar sensación de altivez y sobriedad (foto drcha.). También nos encontramos con un par de morabitos de adobe muy interesantes, uno junto al ksar y otro a la entrada de la garganta (foto izda.).- La nueva población crecida extramuros es una de tantas y carece de interés.- Dejando atrás el pueblo, nos internamos en la pequeña garganta, donde -al parecer- está previsto construir una mini presa.-









Al salir del cañón, y tras cruzar el rio, de oríllas yermas y pedregosas, lo acompañamos durante un tramo atrevasando una reseca meseta que sirve de nexo entre las primeras estribaciones de las montañas, y las primeras elevaciones de entidad, que se divisan hacia el norte.- Tras dejar una desviación a la derecha, que se dirige a una aldea con un pequeño palmeral asentado junto a un afluente del Kerdous, y siempre siguiendo paralelos al cauce, nos encontramos en la orilla opuesta, la aldea de Igoudamene y su magnífico palmeral, pequeño pero frondoso, y que supone una herida verde en la llanura.- Si bien el núcleo nuevo del pueblo no tiene interés, el ksar original, por desgracia prácticamente abandonado en la actualidad (únicamente están habitadas unas pocas viviendas de la parte exterior), presenta una imagen soberbia, con forma de punta de flecha saliendo del palmeral (foto inferior).- La pista inicia una subida mantenida para salvar otro congosto horadado por el río.- Desde aquí obtenemos unas vistas fantásticas del ksar de Igoudamene y su palmeral, pudiendo observar -casi a vista de pájaro- la estructura interna de la población y su diseño caótico: una verdadera maravilla arquitectónica -barro hecho arte funcional-, incomprensiblemente y como tantas otras, condenada a morir sin remisión, deshecha por el agua y esparcida por el viento.

Ya inmersos en las montañas, nos encontramos a la izda, junto a unas cuantas palmeras, un manantial , cuyas aguas se encuentran canalizadas.- Es un buen sitio para repostar.- Poco después, tras dejar una pista a la derecha que se dirige a un poblado cercano, la cabecera del valle del Kerdous se nos muestra con toda su intensidad.-
Son un total de 62 km. desde Tinejdad, de los que se encuentran asfaltados los primeros 15 (diciembre 08), y el resto es pista accesible para cualquier vehículo.

Desde TINERHIR.- El acceso desde Tinerhir está prácticamente en desuso desde que se ha arreglado la carretera desde Tinejdad, y tiene varios inconvenientes: los 3 ó 4 primeros kilómetros transcurren entre el vertedero de Tinerhir; va pegado al reborde montañoso, por lo que cruza diversas ramblas, algunas de ellas muy anchas, y donde hay que buscarse la vida al haberse perdido totalmente la pista original.- Como contrapartida, el primer tramo hasta Taghia-n-Ifer (26 km.) es más atractivo que por la ruta anterior, al discurrir en el límite entre la cordillera y la estepa.- Hasta Taghia es imprescindible un TT.- La pista comienza junto a la gasolinera Ziz, a 5 km. de Tinerhir en dirección a Tinejdad.- Desde Tinerhir hasta Aghbalou son 54 km.-


COMER Y DORMIR
Aghbalou es un lugar poco conocido y que se encuentra fuera de los circuitos usuales de la región, eclipsado por la fama y prestigio de las gargantas cercanas, por lo que carece de cualquier tipo de infraestructura turística.
  • En TINERHIR.- Ver entrada Tinerhir y las Gargantas del Todra.
  • En TINEJDAD.- En el Ksar de El Khorbat (foto superior), encontramos una pequeña gîte con apenas una decena de habitaciones, ubicadas en antiguas viviendas en el interior del Ksar, que ha sido rehabilitado en su práctica totalidad.- Todo el recinto interior, en el que habitan unas 40 familias, ha sido dotado de acometida de aguas y electricidad, de redes de saneamiento, y sus calles rectas y paralelas, cruzadas perpendicularmente por la calle principal, han sido enlosadas (foto dcha.); todo ello fruto de un proyecto conjunto entre la Asociación El Khorbat de Desarrollo Integral (AEDI) y los promotores de la instalación hotelera, entre los que se encuentra el escritor Roger Mimó, y con financiación de algunos Ayuntamientos Catalanes.- Las habitaciones son amplias y acogedoras -algunas son pequeños apartamentos-, construidas en su totalidad con materiales tradicionales (terrazos, vigas...), bien equipadas (baño completo, A/A) y con una decoración sencilla y agradable.- En el exterior del ksar, en una construcción también tradicional, se encuentran el restaurante, los jardines y el resto de servicios.- El trato es muy agradable, y Yousef y el resto del equipo harán lo posible para que nos sintamos como en casa.- Los precios varían según la habitación y el número de personas que la ocupen, rondando alrededor de los 350 - 400 dh. la media pensión (dic. 08).- Del menú, con varias opciones a elegir, destaco el tagine de dromedario, realmente sabroso.- Tambien en el interior del Ksar, y anexo al hotel, se encuentra el Museo de los Oasis, del que se hablará en la próxima entrada sobre el Oasis de Ferkhla.- Es un lugar ideal para un viaje de corte familiar y relajado, y aconsejable si se viaja con niños.



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6 comentarios:

JAVIER ADAN dijo...

Sigues teniendo un blog estupendo.

JAVIER ADAN dijo...

Te he puesto mas enlaces de tu pagina en mi blog. La verdad que cualquiera que visite Maruuecos deberia leer bien tu blog. enhorabuena.

Asesinado por Impotencia dijo...

Hola, el blog me parece buenísimo, pero aunque pones las coordenadas de algunos lugares, estaría que bien poder conseguir los waypoints o las rutas de los mismos.
Estoy leyendo este tema y no encuentro las coordenadas de:Igoudamene y
Taghia-n-Ifer no sé si me las puedes enviar.

Fernando Alonso Manjón dijo...

Hola Pablo. Enhorabuena por tu blog. Te quería hacer una pregunta. Tenemos pensado viajar una semana a Marruecos en Semana Santa. Volamos a Casablanca y pillaremos tren a Marrakech. Ya lo conocemos de otros dos viajes así como la zona del Draa , Zahora,etc. Nuestra idea es alquilar coche y dar la vuelta al Gran Atlas (ouarzazate, Todra, Er-Rachidia, MIdelt, Kasba-Tadla, Marrakech) ¿lo ves factible para una semana o mucho coche?
Muchas gracias de antemano por tu tiempo.
Fernando

PABLO MUÑOZ CARBALLEDA dijo...

Hola Fernando.

Esa ruta es perfectamente factible en una semana (y en menos también), con etapas bien dimensionadas y con tiempo para algo más que para tirar fotos.
Un saludo

Fernando Alonso Manjón dijo...

Muchísimas gracias Pablo. Un saludo.
Fernando

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