Essaouira

Essaouira es, a mi entender, unas de las pocas ciudades marroquíes que merece una estancia de varios días, tanto por ella misma como por sus alrededores, donde abundan las playas de fina arena y rincones de alto valor naturalista.- Está situada en una pequeña plataforma rocosa que se interna en el mar a modo de península y vigilada por el pequeño archipiélago de las Islas Púrpuras, formado por dos islas y varios islotes , del que dista una media milla.- Si bien el carácter fortificado de la ciudad histórica no llama la atención al viajero, ya que es una constante de todas las ciudades de la costa atlántica (Safí, El Jadida, Rabat, Asilah, etc.), si lo hace su interior, con calles de trazado ordenado y rectilíneo y, aunque estrechas, mucho más anchas que lo normal en una medina marroquí, lo que le dá una personalidad propia, diferente de otras medinas (foto inferior).- Es precisamente esta característica la que más llamó la atención de Domingo Badía, explorador, aventurero (aunque me dá a mí que en aquella época ambos términos eran sinónimos) y espía al servicio de Godoy, que visitó la ciudad en los albores del siglo XIX, bajo la personalidad de Alí Bey, un supueso príncipe musulmán procedente de Siria. Ali Bey define a la Ciudad, a la que denomina Suera, como aún en la actualidad la llaman sus habitantes, como de forma regular, con calles estrechas pero "tiradas a cordel", y con edificios elevados lo que le dá muy buen aspecto para ser una ciudad africana *.



UN POCO DE HISTORIA.- Como la de otros muchos enclaves de la costa atlántica marroquí, la historia de Essaouira es densa y extensa, hundiendo sus orígenes en la oscuridad de los tiempos de las primeras incursiones de aquellos navegantes mediterráneos que decidieron traspasar las Columnas de Hércules y aventurarse hacia el sur.- Los historiadores coinciden en datar en el s VII A.C., los primeros asentamientos fenicios en la zona, concretamente en las islas junto a la costa, atraídos por la púrpura, pigmento que se extrae de unos moluscos muy abundantes en la región, y que dá nombre a dichas islas .- Su comercio atrajo también y sucesivamente, a griegos, cartagineses y romanos.- En la época romana, la púrpura de estas islas adquirió una gran fama por todo el Imperio, lo que nos dá idea de su importancia como puerto comercial y ciudad industrial, existiendo también una importante industria de salazón de pescado.- En el s X, la ciudad fundada en tierra firme pasó a denominarse Amogdul, tomando el nombre del Morabito Sidi Mogdul, patrón de la ciudad.- En el siglo XV, los portugueses se instalaron en ella, como en otras muchos enclaves costeros -Suera Kedima, Safí, Mazagán (El Jadida)- que pasó a llamarse Mogdura (Mogador), por deformación del nombre original**.- La ciudad mantuvo su importancia como puerto comercial, pero el dominio portugués fué más bien afímero, siendo la ciudad reconquista por los Saadíes a mediados del S XVI.- Esto significó el inicio del declive de su importancia comercial, ya que casi todo el tráfico marítimo fué desviándose hacia el puerto de Agadir.

Pero de toda la historia anterior, apenas quedan algunos restos, como el fortín portugués de una de las islas Púrpura, ya que la ciudad, tal y como la conocemos hoy día, fué mandada constuir y fundada por el sultán de la dinastía Alaouita Sidi Mohamed Ben Abdel-lah en 1764.- El sultán buscaba un puerto comercial que supusiera una alternativa a Agadir, ciudad insumisa y en lucha declarada contra su poder, que acaparaba todo el comercio europeo.- Encargó el diseño y construcción de la nueva ciudad, sus estructuras defensivas (foto izda. Batería defensiva, Skala del Puerto) y su puerto a uno de sus prisioneros, al ingeniero frances Théodore Cornut, quedando tan satisfecho con su trabajo como refleja el nombre con el que fué bautizada la ciudad: As-Sawira, que significa "la bien trazada", "la dibujada", o "pequeño cuadro" (según las fuentes).- Essaouira se convirtió en el enclave comercial más importante del atlántico marroquí, punto de encuentro entre los comerciantes europeos y las caravanas provientes del Sahara, con abundante presencia de comerciantes y diplomáticos europeos que velaban por los intereses comerciales de sus respectivos países, así como de una nutrida comunidad judía.- Cuando, 40 años después de su fundación, Alí Bey visita Essaouira, la ciudad seguía siendo un hervidero comercial, haciendo especial mención a la libertad y concesiones de que gozaba la comunidad judía de la ciudad, aunque de tanto en cuanto, y en época de crisis, se convertía siempre en el chivo expiatorio.-


La llegada de la administración colonial a principios del pasado siglo supuso, aparte del regreso del antiguo nombre de Mogador, la proyección económica y comercial de otros puertos atlánticos, como Casablanca, Agadir o Tánger, lo que originó el declive definitivo de la importancia comercial de Esssaouira, quedando relegada su actividad portuaria a actividades exclusivamente pesqueras (foto drcha.).

La independencia devolvió a Essaouira su nombre.



LA CIUDAD ACTUAL.- Essaouira es en la actualidad una ciudad de unos 70.000 habitantes, con una economía basada en el turismo, la pesca y la artesanía.- El encanto especial de su conjunto histórico, derivado en gran parte de ese carácter único y esa personalidad propia emanada de su agitada historia, a la que nos hemos referido, y la magnificencia de sus interminables playas, azotadas por los incesantes vientos alisios, tan valorados y perseguidos por los "surferos" y demás amantes de peripecias acuáticas (aunque verdaderamente incómodos para el resto), la han convertido en los últimos años en una de las ciudades marroquíes con mayor afluencia turística.-

Pero, ciertamente, Essaouira no es sólo una bonita ciudad histórica amurallada y playas, es mucho más.- Su inconfundible aroma marinero, recordado constantemente por el incesante chillido de las gaviotas y el continuo trajinar de los pescadores; su hálito de foco artesano y cultural, refrendado por la múltiple presencia de talleres de ebanistería, estudios de pintura, exposiciones, galerías de arte, músicos y un largo etcétera; y el carácter provinciano de una pequeña ciudad que, a pesar de todo, no deja de seguir siéndolo, le confieren un atractivo especial.


Si en Essaouira las mañanas se pueden emplear en cualquier actividad y visita a los alrededores, siempre que el viento casi constante que castiga la zona nos lo permita (viene a ser algo así como la Tarifa marroquí) , la tarde invita siempre, ineludiblemente, a pasear por las murallas y el puerto, al que se accede por la monumental Puerta de la Marina (foto superior), de estilo neoclásico, abierta en el año 1184 de la Égira (1769), tal y como reza la inscripción de su frontón.- El puerto y sus alrededores es el lugar donde se concentra gran parte de la actividad de la ciudad, con las descargas del pescado, su subasta, la reparación de redes, etc (foto izda.).- Es interesante una visita al bastión defensivo que protege las instalaciones portuarias, que se conoce como Skala del Puerto (hay que abonar una entrada de 10 Dh).- Allí podemos observar numerosas piezas de artillería originales, en las que constan aún el año de fabricación y la fundición donde se fabricaron (por cierto, casi todas en España y Portugal), pero lo más importante es la magnífica vista del puerto, de las islas y de la muralla que se obtiene desde aquí (foto inferior).- La magia de colores que impregnan las vetustas murallas con los reflejos del sol poniente es un recuerdo imborrable en la retina del observador.-


Otro punto clave es la muralla defensiva occidental, donde la ciudad abraza el mar.- En ella su ubica la denominadas Skala de la Kasbah, a la que se accede por el interior de la medina, por la calle donde se concentran los talleres de ebanistéría.- Se trata de una plataforma almenada, de unos 200 metros de longitud, donde siempre encontraremos gente paseando o simplemente contemplando el mar, tanto visitantes como nativos.- El lugar fué elegido en 1949 por Orson Wells para rodar exteriores de su obra "Otelo", basada en la tragedia de Shakespeare. (foto inferior, al fondo, las Islas Púrpuras)


El amplio espacio diáfano y siempre concurrido, donde se elevan inhiestas araucarias, que sirve de nexo entre el puerto y la ciudad, da paso a la amplia plaza de Mouley el Hassan, que podríamos considerar como el alma de la ciudad, repleta de cafeterías, tiendas y alguna sala de exposiciones, es el lugar donde tarde o temprano, nos encaminarán nuestros pasos. Desde allí podremos internarnos por las callejuelas de la medina, donde nos impregnaremos de -entre otros- el olor característico de la madera de Araar (Tetraclinis articulata), al que por estos lares denominan Tuya, que destilan las cajitas, mesas y todo tipo de figuritas de adorno fabricadas con esta apreciada madera, que han dado fama a la ebanistería y marquetería de Essaouira (foto inferior).- Los amplios desconchones con que la humedad del inminente mar muerde el color de las viviendas encaladas no resta un ápice del encanto de las callejuelas, acrecentado por la presencia de pintores de todas los estilos imaginables (desde el más puro naif al impregnado de raices africanas), que muestran sus obras a la entrada de sus talleres.-

En el extremo norte de la medina, entre las Avdas Zerktouni y Sidi Mohamed Ben Abdel-lah, se encuentra la antigua judería, hoy en franca decadencia, y lugar poco aconsejable a últimas hora de la tarde. Como ya se ha dicho la comunidad judía de la ciudad siempre ha sido importante y numerosa, llegando incluso a superar a la comunidad musulmana a principios del S XX (según algunas fuentes), pero la creación del Estado de Israel, y sobre todo la llamada Guerra de los seis días, dejó en una situación incómoda a las comunidades judías de los países del Magreb (bastante importantes, sobre todo en Marruecos y Túnez), lo que originó su lenta pero continua emigración, hasta el punto de que su presencia en el Marruecos actual la podemos clasificar casi de residual.



En el aspecto naturalista, Essaouira y su región presentan dos importantes atractivos, por una parte, la presencia de una colonia de Halcones de Eleonor que, provinientes de Madagascar, acuden a las Islas Púrpuras a nidificar entre los meses de abril y octubre, antes de iniciar su viaje de vuelta a la gran isla africana del Indico.- Son perfectamente observables, principalmente a media tarde, desde la playa de Essaouira.- Como consecuencia de su presencia, las islas gozan de protección, acentuada en la época de cría.- Creo que en la actualidad no puede desembarcarse en las islas, pero sí contratar alguna embarcación que nos dé un paseo por sus alrededores (eso sí, acordando el precio de antemano, que no debería de superar en mucho los 300 Dh. para 4-5 personas), donde , aparte de los halcones, podremos observar también las ruinas de un fortín portugués, así como de una prisión de finales del S XIX por el sultán Mouley el Hassan.-

Por otra parte, cabe destacar los amplios, y relativamente bien conservados, bosques sobre suelo arenoso de Sabina negral (Juniperus phoenicea), Enebro rojo o costero (Juniperus oxycedrus sub. macrocarpa) y Araar (Tetraclinis articulata) que pueblan toda la zona costera de la región, entre el cabo Sin y el cabo Bedouza, al N de Safí.- Los arenales más cercanos a la costa nos muestran un bosque mixto de Enebro rojo y Sabina negral, sub. turbinata, que reciben con mayor intensidad la humedad del océano (foto dcha.).- Conforme nos alejamos de la costa, empieza a aparecer otra subespecie de Sabina negral, la sub. phoenicea, que se presenta, bien en bosques puros, o en bosques mixtos ya sea con el Araar, los más frecuentes, ya sea con el Argán .- Un matorral característico que acompaña estas formaciones arbóreas, es la Genista.- Pero la joya botánica de la región es el arbusto denominado Rhus albida , endémico de la zona.- Se trata de un arbusto que puede llegar a medir hasta 4 ó 5 metros, de tronco bien definido y muy ramoso, que puede llegar a tener porte casi arbóreo, y que crece en suelos arenosos litorales y sublitorales, generalmente en los bosques con alta presencia de Araares ***.

Con respecto a estas formaciones boscosas, cabe recordar la descripción que Ali Bey hace de la entrada a la ciudad, afirmando que para llegar a ella había que pasar "por un pequeño Sahara", una relativamente extensa zona de dunas móviles transportadas por el viento, un viento cargado de arena que confiere a la ciudad un aspecto "bastante triste".- El desierto al que alude Ali bey no es ni más ni menos que el formado por las dunas liberadas por las roturaciones de los enormas bosques de Enebros y Sabinas realizadas para construir y equipar la ciudad.- La arena transportada por los constantes vientos constituyó un verdadero azote para la ciudad, hasta que las autoridades coloniales francesas decidieron acabar con el problema repoblando las dunas con diversos matorrales, principalmente mimosas (estas formaciones de dunas reforestadas son perfectamente visibles e identificables en el Google Earth).


LAS PLAYAS.- Entre las playas de los alrededores, que debido a los constantes vientos son más aptas para la practica del Windsurf y similares que para el baño o simplemente tomar el sol, destacan la propia playa de la ciudad, que la limita por el sur hasta la desembocadura del Oued Ksar, la Playa de Diabat, y la Playa de Sidi Kaouki, donde encontramos el morabito del mismo nombre (foto superior).-

  • La Playa de Essaouira es la más apta para el baño de toda la zona, al ser la más protegida y gracias a que no tiene talud, siendo el declive es suave y progresivo, haciendo el baño más seguro.
  • La Playa de Diabat, al otro lado de la desembocadura del Oued Ksar, debe su encanto a sus magníficas dunas y a las vistas que de la ciudad desde allí se obtienen .- Podremos observar también los restos de una fortaleza del S XVIII, edificada por el Sultan Sidi Mohamed Ben Abdel-lah.- La zona fué colonizada por los hippies en la década de los 60, tras una visita mítica a la zona por parte de Jimi Hendrix, hasta que la policía "despejó" el lugar mediados los 70. Se accede a ella saliendo de Essaouira en dirección a Agadir, para, a los 7 km., tomar un desvío a la derecha, justo después del puente que cruza el rio.- Es recomendable un paseo por las dunas costeras, salpicadas de enebros rojos y mimosas.
  • A unos 27 km. de Essaouira, al sur de Cabo Sim, encontramos la Playa de Sidi Kaouki, excesivamente ventosa y, por ello, con mucho prestigio entre los surferos, aunque no es recomendable para principiantes. Se accede a ella por la carretera costera hacia Agadir, pocos km. después del cruce de Diabat.- Es una amplia y extensa playa , presidida por el morabito de Sidi Kaouki, y donde encontraremos diversos chiringuitos y camelleros a la espera de turistas a los que pasear por las dunas.- Un baño en sus aguas puede resultar peligroso; yo me lo pensaría (foto inferior).-

COMER Y DORMIR.- Existen numerosos restaurantes en la ciudad, principalmente en las inmediaciones del puerto y la Plaza Mouley Hassan.- A la entrada del puerto están instalados una serie de chiringuitos que nos ofrecen pescado y marisco fresco (no podía ser de otra manera) a la parrilla (foto inferior).- Aunque tienen expuesta una lista de precios, en la realidad, el precio hay que negociarlo de una manera concienzuda antes de cerrar el trato; tu elegirás lo que quieres (la cantidad de sardinas, de calamares, una langosta, etc. ), él lo pesará y te dirá el precio, a partir de ahí, comienza la negociación y el regateo; la primera concesión de su parte será incluir las bebidas en la cantidad dada inicialmente, luego irá rebajando..., y así hasta que uno de los dos ceda o se canse.- El cliente juega con la ventaja de que son muchos chiringos y la competencia es feroz, pero aún así, no hay que descuidarse, pues si nó, te clavan, cuando no te meten gato por liebre (en mi caso fué jurel por lubina) o no te ponen la cantidad pactada previamente (de un centollo suelen sacar dos, y el medio kilo de gambas se convierte en un puñado).- Atentos pues a la picaresca.- Siempre que no se pida marisco (langosta o similares), se pega uno un atracón de pescado por menos de 60-70 Dh (año 2009).- Sin embargo, las langostas son, a mi entender, caras (unos 400 ó 500 Dh. una langosta mediana- pequeña), aunque a quien esté acostumbrado a los precios europeos, le pueda parecer un chollo.- Yo para comer marisco me voy a Oualidia, donde por ese precio me como 4 ó 5 centollos y ostras y navajas por un tubo.-

Para los amantes de los caracoles, a la caida de la tarde se instala en la Avda. Oqba ibn Nafiaa, donde también hay varios restaurantes, un puesto ambulante de venta de caracoles, cocinados simplemente con agua, sal y especies; la escudilla cuesta 5 Dh., y está muy ricos.

En lo relativo al alojamiento, Essaouira goza de una oferta hotelera amplia y para todos los gustos y bolsillos.- Aunque siempre me he alojado en casas de alquiler y no conozco ningún hotel, voy a mencionar algunos de los que tengo referencias fiables:

  • Hotel Smara.- En la medina.- Su encanto deriva en gran parte de la magnífica vista desde la terraza.- Las habitaciones son sencillas pero limpias, algunas con baño.- El precio oscila entre 100 y 150 Dh. la habitación doble, según la orientación y, en consecuencia, las vistas (2005).
  • Hotel Emeraude, en la medina, junto a la Avda. Oqba ibn Nafiaa.- Se trata de un establecimiento pequeño pero agradable, limpio, y de ambiente cordial y familiar.- Consta de apenas una docena de habitaciones con baño.- La habitación doble costaba 400 Dh en 2005.

Pero lo más recomendable y económico, sobre todo si vamos un grupo de más de 3 ó 4 personas, es alquilar una vivienda particular, cuya oferta es abundante.- Para conseguir una, no hay más que deambular entre el puerto y la Plaza Mouley El Hassan, donde ineludiblemente, os saldrán al paso preguntándo si buscais un apartamento en la medina.- Hay que decir que los apartamentos en la medina son -por regla general- caros, con una relación calidad/precio bastante deficiente.- Por los más cutres no bajarán el precio de 500 ó 600 Dh, y os encontrareis con una vivienda antigua y destartalada, que rezuma humedad por las paredes, cuya cocina está ubicada en menos de 1 metro cuadrado, en un descansillo de la escalera de subida a la terraza, y con el baño en circunstancias similares. -Sin embargo, es fácil conseguir una casa fuera de la medina, a 10 minutos andando de ésta, en relativamente buenas condiciones de higiene y espacio, por 300 Dh., y con capacidad -entre camas y tarbas- para 8 ó 9 personas.


Notas:

(*).-Todas las referencias a Alí Bey (Domingo Badía), están extraídas de su obra "Viajes por Marruecos", según la edición de Salvador Barberá Fraguas, editada por Ediciones B, S.A., Barcelona, 1997.- Colección Biblioteca Grandes Viajeros.

(**).- Según otras publicaciones, el nombre de Mogdura o Mogador, provendría etimológicamente del vocablo fenicio "migdol", que significa atalaya.

(***).- En referencia a la información botánica, quiero agradecer sus pacientes explicaciones a mi sobrino Mohamed Abdelaziz, Biólogo de la Universidad de Granada, y a mi buen amigo Jesús Charco, autor de "El bosque mediterráneo en el norte de África" (Agencia Española de Cooperación Internacional.- Madrid.- 1.999) así como de la "Guía de los árboles y arbustos del norte de África" (Agencia Española de Cooperación Internacional.- Madrid.- 2001)



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2 comentarios:

Miss Takes dijo...

Essaouira!!
Disfruté mucho de este pueblo costero. Me han quedado ganas de volver allí. Sitio muy recomendable. De lo poco he conocido de Marruecos, de momento, me quedo con Essaouira!

http://sonmisstakes.blogspot.com/search/label/Essaouira

Luisa dijo...

Essaouira es mi segunda ciudad favorita de Marruecos, país fascinante donde los haya. Tu descripción es muy buena, precisa, interesante y hecha con cariño, se agradece.

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